Se Hará Justicia | Diego Tipping, Cruz Roja Argentina: «Para ayudar, lo primero que se necesita es que te conmueva el dolor ajeno»

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Una edición de Se Hará Justicia distinta. Siempre con la conducción de la Dra. Verónica Ottaviano, en esta ocasión, con una entrevista al presidente de la Cruz Roja Argentina, Diego Tipping. Allí repasó el rol de la organización a nivel mundial y las tareas que lleva adelante en Argentina. 


 

1863 fue el año. Ginebra, Suiza, la ciudad en la cual fue fundada la Cruz Roja a partir de una iniciativa de Henry Dunant, impactado por las escenas que había presenciado en el campo de batalla de Solferino de 1859. Allí se enfrentaron el ejército austriaco contra las tropas de Napoleo III y el Reino de Cerdeña dejando un verdadero baño de sangre y una escena con miles de soldados sin atención médica en el campo de batalla. Presenciar esa situación, cambiaría la vida de Dunant para siempre y lo impulsaría a crear la Cruz Roja pensada como una institución humanitaria y neutral que pudiera darle una atención a los heridos. El paso de los años y las década convirtieron a la Cruz Roja en una institución global, respetada y con una acción que fue más allá de los campos de batalla.

En Argentina, Cruz Roja fue fundada en 1880 impulsada por los médicos Guillermo Rawson y Toribio Ayerza, en una actividad que se mantiene hasta el presente con la formación de centenares de miles de enfermeros, actuación en tragedias y desarrollando actividades humanitarias. Actualmente su presidente es Diego Tipping, que dialogó con el programa Se Hará Justicia de Verónica Ottaviano donde contó las acciones que llevan adelante y un poco de la historia.

«Cruz Roja es una organización que nació para ponerle límites y un poco de cordura a las peores cosas que podían hacer los seres humanos entre sí, que es matarse en una guerra. Nuestro fundador, Henry Dunant, que fue el primer Premio Nobel de la Paz (1901), cruzó por un campo de batalla y vio como un montón de gente moría porque no era atendida. Ahí creó un concepto de derecho internacional que tenía que ver con que cualquier persona, combatiente o no, cuando era herida dejaba de ser un combatiente y tenía derecho a una atención justa e inmediata», resumió Tipping los primeros pasos que inspiraron a la Cruz Roja.

 

«Decidió crear una organización neutral y de carácter independiente de los estados, para aliviar el sufrimiento humano. Es una asociación civil de carácter privado, está reconocida y protegida por el derecho internacional y cumple un rol auxiliar de los poderes públicos en el campo humanitario. Trabajamos para cuidar la dignidad de las personas en las circunstancias más difíciles y de mayor angustia con presencia en 193 países», contó.

«La Cruz Roja es auxiliar de los poderes públicos pero absolutamente independiente y neutral. Se rige por los Convenios de Ginebra. Los principios incluyen Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad e Independencia. El principio de Unidad significa que solo puede haber una sociedad nacional de la Cruz Roja (o Media Luna Roja) por país. Estamos presentes en esos 193 países bajo esta misma bandera de ayuda desinteresada.

Un símbolo característico de la Cruz Roja es su bandera la cruz roja sobre un fondo blanco que es un símbolo de neutralidad y de alto el fuego. «La ley protege a nuestro emblema que tiene dos usos: uno que es indicativo, que es aquel que porta una Cruz Roja y pertenece a la institución, y otro que es protectorio. ¿Qué significa esto? Que en situaciones de conflicto armado, aquel vehículo o edificio que tenga pintado una Cruz Roja está prohibido de ser atacado por los tratados internacionales. Por eso se empezó a relacionar a las ambulancias y hospitales con una Cruz Roja, para que no mueran más víctimas civiles».

«En nuestro país, logramos la sanción de la ley 27.547, que regula un montón de aspectos de nuestras tareas en plena pandemia. Fue la primer norma virtual que sancionó la República Argentina, salió por unanimidad de ambas cámaras. Esta ley nos protege y nos da muchas facilidades al momento de una emergencia para que nuestro personal pueda trabajar y para conseguir la importación de insumos», detalló Tipping.

«Por ejemplo, en la pandemia trajimos más de 30 aviones completos con respiradores y equipos de alta tecnología. Además, para los más avezados en el mundo jurídico, la ley protege nuestros bienes e impone al voluntariado como una carga pública frente al empleador; se le debe permitir asistir a una emergencia o capacitación sin descontarle el día», destacó.

MALVINAS, EL TRABAJO EN LAS COMUNIDADES

Tipping recordó la participación de Cruz Roja en la Guerra de Malvinas: «En ese rol que tiene la institución de mediación y protección de las víctimas, ha participado en el conflicto del Atlántico Sur recibiendo a los prisioneros de guerra y haciéndoles fichas sanitarias. También medió para el reconocimiento de nuestros héroes de Malvinas enterrados como NN en el cementerio de Darwin; 123 héroes hoy tienen un nombre gracias a ese trabajo con el equipo de Forenses».

Asimismo aclaró que «tenemos un mandato de los estados para mediar incluso con grupos que no sean reconocidos como estado, por ejemplo los ejércitos irregulares. Es un trabajo duro porque lo hacemos simplemente desde la mediación, sin el poder de las armas».

Tipping contó: «Cruz Roja trabaja en cerca de 200 comunidades vulnerables en nuestro país todos los días. En el norte argentino tenemos un campamento instalado desde 2020. Antes de la pandemia, los niños de pueblos originarios fallecían por falta de acceso a agua segura. Instalamos una planta potabilizadora y le damos agua a más de 15,000 personas todos los días. Hemos logrado erradicar problemáticas de salud como la diarrea asociada al consumo de agua no segura. Son poblaciones que viven de la caza y la pesca, y nuestros voluntarios están ahí no solo con el agua, sino enseñando a través del deporte y la educación».

«Pasamos de un sistema de casas rodantes a viviendas definitivas para dar mayor comodidad a los voluntarios que van de todo el país y se quedan no menos de 15 días. Es una experiencia única para entender que la situación de esa parte olvidada de la Argentina, es una responsabilidad de todos. Es muy común tercerizar la culpa, pero si hay personas viviendo así es porque todos hemos fallado: la política, las empresas y nosotros como sociedad. Es un deber involucrarnos», destacó.

«Somos los principales formadores de enfermeros en la Argentina desde hace más de 100 años, gracias a Cecilia Grierson. Hemos formado a más de 400.000 egresados. Y te doy una primicia: estamos presentando los papeles para crear la Universidad de la Cruz Roja para jerarquizar la formación. Tenemos más de 65,000 alumnos en educación formal y no formal. También trabajamos en formación, capacitación, de oficios (medios de vida) y programas para personas en situación de calle».

Tipping narró que también llevan adelante capacitaciones en oficios, «pero muy estudiado de acuerdo a las necesidades de la comunidad».

«No es enseñar peluquería a 400 personas porque sí; analizamos el mercado y les damos herramientas de comercialización, estudio de costos y capital semilla para que inicien un emprendimiento que sea el sostén de la familia. Trabajamos con más de 30,000 personas al año en este tema».

Dentro del esquema nacional de Cruz Roja existen 65 filiales en todo el país. «Las filiales son descentralizaciones administrativas para llevar calidad a cada servicio. Organizan el trabajo acorde a las necesidades locales. Muchas tienen institutos superiores y ofrecen cursos de primeros auxilios, RCP y uso de DEA. No trabajamos con medicamentos por legislación específica. Pero si alguien quiere ayudar, por supuesto que puede. Lo primero que se necesita es que te conmueva el dolor ajeno.

¿CÓMO SE SOSTIENE CRUZ ROJA? UNA VIDA LIGADA A LA INSTITUCIÓN

«Tenemos más de 40,000 donantes individuales mensuales a través de tarjeta de crédito al que se pueden sumar desde nuestra web. También nos acompañan centenares de empresas y nos financiamos con la venta de servicios y cursos de capacitación. El 100% de nuestra ayuda humanitaria en el país se hace con recursos privados», resumió.

Las filiales son descentralizaciones administrativas para llevar calidad a cada servicio. Organizan el trabajo acorde a las necesidades locales. Muchas tienen institutos superiores y ofrecen cursos de primeros auxilios, RCP y uso de DEA (Desfribilador Externo Automático). No trabajamos con medicamentos porque hay una legislación específica para eso».

Sobre su historia y vínculo con la Cruz Roja contó: «Mi familia tenía vinculación con la filial La Plata, pero al asumir la presidencia me enteré de que un tío abuelo mío también había sido presidente de la Cruz Roja Argentina; fue un hallazgo familiar. Me acerqué recién recibido porque tenía tiempo libre y me enamoré de la institución. Es un lugar donde las cosas suceden y puedes ver directamente a los ojos a las personas que estás ayudando».

«He estado en más de 60 países. Me ha tocado recibir pateras de migrantes en el Mediterráneo; barcos de 15 metros con 100 personas que no se mueven por 10 días, muchos con bebés, arriesgándose a morir porque lo que dejan atrás es peor. La mitad se mueren. A eso hay que sumar que muchos ya vienen de hacer una travesía en el desierto».

Sobre la participación en Cruz Roja indicó: «Si alguien quiere ayudar, por supuesto que puede. Lo primero que se necesita es que te conmueva el dolor ajeno».

«Aspiro a que todos empecemos a hablar un lenguaje humanitario. Estamos en un mundo que nos presiona a elegir de qué lado estamos ante cualquier situación. Nosotros decimos: ´No, hay lugares en donde tenemos que pensar y poner a la persona en el centro´. Hay que proteger la dignidad, que es una palabra clave. Cuando nos empiece a doler el dolor ajeno, vamos a construir una humanidad mejor y, sin lugar a dudas, un mundo más justo», concluyó Tipping.

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