SOCIEDADES ANONIMAS DEPORTIVAS / Adherentes, Opositores y en duda

El gobierno nacional dio señales claras de querer cambiar muchas más cuestiones vinculadas al negocio del fútbol, que la manera y modo de televisar los partidos.

En los clubes, la mayoría de los dirigentes no tienen una opinión expuesta por temor al repudio de sus hinchas en el caso de avalar la llegada de las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas).

De los 28 integrantes de la Superliga, solamente 5 están a favor de la incorporación de  SAD, mientras que 16 rechazan la forma jurídica que Mauricio Macri y Cambiemos fogonean desde que se convirtieron en gobierno. Otros 7 se ubican en el centro: consideran que, antes de posicionarse, debería existir un debate con pautas y regulaciones precisas. La mayoría que rechaza la figura de sociedad anónima en Argentina, eso sí, es enfática, a tal punto que planean dar batalla donde sea.

Los que se oponen a tan drástico cambio cultural-deportivo scontinúan con la firme idea  que el poder debe estar en manos de los socios. Ese grupo es el núcleo duro de la resistencia a las embestidas que llegan desde Balcarce 50. La última maniobra a través de la AFA fue hace un año: a fines de febrero, el gobierno apuró la aprobación del borrador del estatuto que, en el punto 2 del artículo 10, intentó colar –aunque no lo logró– a las sociedades anónimas en simultáneo con la creación de la Superliga, con el eufemismo de «toda persona jurídica que desee convertirse en miembro de la AFA». Ahora parece ser el turno del Congreso, donde un proyecto de ley redactado desde el Ejecutivo con asesoría local y española descansa en la dulce espera de ser tratado en la Cámara de Diputados de la Nación.

EN CONTRA: Rosario Central, Atlético Tucumán. Temperley, San Lorenzo, Chacarita, Colón, Argentinos, Gimnasia, Olimpo, Unión, Lanús, Estudiantes, River, Vélez, Independiente y Tigre.

A FAVOR: Banfield, Arsenal, Talleres, San Martín de San Juan y Patronato.

EN DUDA: Boca, Newell´s, Defensa y Justicia, Huracán Racing, Begrano y Godoy Cruz.

Un tema que lenta pero firmemente se va instalando en la opinión pública y así como en otras cuestiones de la vida cotidiana, va permeabilizando la resistencia del hincha que en su gran mayoría teme perder su institución a manos de empresas preparadas para generar únicamente su propia rentabilidad, aunque también es cierto, que en diferentes casos de clubes distribuidos por el mundo, lograron encaminar una incierta situación financiera agregándole un plus de éxitos deportivos.

 

 

 

 

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