Nueva edición de Se Hará Justicia – con la conducción de la Dra. Verónica Ottaviano- y en esta ocasión con la visita de Adriana Coliqueo que cuenta con un amplio desarrollo como dirigenta en el ámbito judicial y especificamente en lo relacionado con el ejercicio de la profesión. Es presidenta del Colegio de la Abogacía del Departamento Judicial de Avellaneda y Lanús; secretaria de Género y Diversidad en el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires (COLPROBA), es Consejera del Consejo de la Magistratura en la provincia de Buenos Aires y, recientemente fue electa recientemente como consejera suplente del Consejo de la Magistratura a nivel nacional.


 

 

Lo descripto, Adriana Coliqueo tiene una participación amplia como dirigenta de diversos espacios que nuclean a los abogados y abogadas. 2026 ha sido un año muy importante porque logró la reelección en el Colegio de la Abogacía de Avellaneda Lanús y se incorporó a los Consejos de la Magistratura de la provincia de Buenos Aires y como suplente de Nación en representación de los abogados y abogadas a partir de una elección que se desarrolló el 26 de octubre pasado.

El Consejo de la Magistratura de la Nación es un órgano que fue creado por la Constitución e incorporado en la reforma de 1994, tomando modelos que funcionaban muy bien en Europa (Italia, España y Francia). Su principal función es trabajar en la designación conjunta de jueces y juezas para evitar que la designación sea arbitraria y absolutamente politizada. Está compuesto por distintos sectores: jueces, académicos y científicos, y abogados y abogadas. El día 20 de octubre hubo elecciones donde todos los matriculados (en Capital Federal o con matrícula federal) pudimos votar. Además de seleccionar jueces, el Consejo tiene facultades disciplinarias sobre ellos y se encarga de administrar el presupuesto asignado.

Coliqueo resumió: «Fui elegida en segundo lugar para ocupar un cargo de consejera suplente al integrar la lista Abogacía y Dignidad Profesional que obtuvo un 32% frente al 34% de la lista Unidad en Defensa de la Abogacía encabezada por Dr. Alberto Biglieri. Ellos metieron dos titulares y dos suplentes; nosotras, un titular y un suplente. Éramos la única lista encabezada por dos mujeres presidentas de colegio, todos dirigentes de la colegiación. con un armado muy federal e integrado por dirigentes de todo el país. Es un gran logro para el colegio más joven del conurbano (Avellaneda -Lanús) estar integrando el Consejo de la Magistratura de la Nación.

Verónica Ottaviano: ¿Cómo fue el nivel de participación en estos comicios?

Adriana Coliqueo: Votó casi el 18% del padrón en general (más de 30.000 o 35.000 votos). Aunque sigue siendo bajo y se trata de una elección de nicho, la participación se va incrementando a medida que se difunde la importancia de este organismo que selecciona a los jueces de los problemas más importantes del país. La idea es que participe cada vez más la abogacía  Nuestra lista representó a la abogacía litigante, de a pié y federal, buscando concientizar sobre la responsabilidad de este rol. Itatí de Marchi fue nuestra candidata titular, ella es representante del espacio Abogacía Transformadora, que agrupó a más de 40 colegios en el interior del país. Ellos presentaron un amparo contra el pago de los honorarios de los abogados en cuotas. Ahí nació la idea de armar esta lista. Son lugares donde se toman decisiones muy importantes y el rol que debemos cumplir ahí es de mucha responsabilidad. Allí se seleccionan y enjuician a los jueces federales y nacionales de todo el país.

Las propuestas nuestras de campaña y lo que buscamos llevar al Consejo es cual va a ser nuestro rol como representantes del estamento de la abogacía en el Consejo. Apuntamos a que se seleccionen jueces que tengan una mirada cercana a las necesidades de la abogacía: que regulen bien los honorarios, que sepan dirigir un equipo en un juzgado, que atiendan a los abogados y que sean independientes e imparciales. Nuestra mirada no es la misma que la del estamento de los judiciales o de la política; buscamos que las decisiones de los magistrados repercutan favorablemente en el ejercicio de nuestro trabajo.

Para el vecino común que no es abogado, ¿por qué debería importarle cómo se eligen los jueces?

Porque tarde o temprano, ya sea como actor, demandado o para pedir una autorización, uno pasa por la justicia y necesita que el juez que lo atienda sea idóneo, competente y no tenga causas por corrupción. Gran parte de esa selección pasa por este órgano colegiado.

También sos parte del Consejo de la Magistratura en la provincia de Buenos Aires. 

También estoy ahí como consejera titular del Consejo de la Magistratura de la Provincia. Es la justicia más cercana para nosotros, porque trabajamos en la justicia provincial, en este caso ahora con el doble rol, porque los abogados del conurbano trabajamos en la provincia y en la Nación; dada la cercanía con la Capital Federal, casi todos tenemos matrícula de Capital y matrícula de la Provincia. Así que bueno, integro el Consejo de la Magistratura de la Provincia desde el mes de junio y también ahí estamos haciendo un trabajo fuerte. El Consejo de la Magistratura de la Provincia no formula acusación, solo selecciona los jueces, así que estamos haciendo un trabajo fuerte de completar ternas para, digamos, terminar de llenar las vacantes de la provincia.

Eso te iba a preguntar. Hay muchas vacantes. ¿Qué pasó?

La verdad es que se cubrieron muchas el año pasado, casi 400 o más de 400, pero quedan varias todavía por cubrir. Había más de 700 vacantes en la provincia, lo cual es un gran problema para los abogados y abogadas, que tengamos juzgados vacantes porque producen mucho retraso; no dan abasto los jueces para subrogar y resolver las cuestiones. La verdad es que afecta directamente a nuestro trabajo y, fundamentalmente, a la gente, que los procesos duren tanto por falta de jueces. Pero bueno, desde el consejo estamos haciendo un trabajo muy fuerte para poder terminar con los concursos y las ternas para que se puedan elevar los pliegos. Nosotros llegamos a las ternas, después depende de la política la elevación de los pliegos.

Y jueces federales en La Plata, por ejemplo, sé que había dos vacantes y hay una que hace como 5 o 6 años que está vacante. ¿Puede ser?

Y este gobierno la verdad que mandó varios ahora, pero sí, todavía quedan vacantes por cubrir en general. La verdad es que son procesos largos; los procesos de elección son largos. Interviene mucho la política también, con lo cual dependen de las cuestiones políticas las demora. También los momentos del país y, bueno, cómo llegar a los acuerdos, porque en definitiva para poder nombrar jueces hay que llegar a los acuerdos —sobre todo de las dos terceras partes— del Congreso, de tener la aprobación del Congreso y llegar a ese proceso.

Primero está toda la selección, que tarda entre rendir el examen, las impugnaciones, las entrevistas… Todo eso dura dos o tres años. En el procedimiento de provincia es un poco más corto, y después bueno, que se resuelva políticamente la elevación de las ternas y su votación.

Y si vos tendrías que explicarle a un oyente que es totalmente neófito en la materia, ¿cómo se hace para seleccionar un juez en la provincia? O sea, ¿cómo se hace para que una persona, no sé, un abogado que quiere ser juez, qué tiene que hacer?

Desde nuestro colegio —que nació también con la formación del departamento judicial (de Avellaneda -Lanús) — fomentamos mucho que los abogados de a pie, los que no trabajan en el Poder Judicial, se animen a concursar. Yo creo que es un paso que quien tiene la vocación de acceder a la magistratura tiene que tener la valentía también de animarse a concursar, porque es un proceso largo y muchas veces tortuoso, digamos. Porque tenés que ir por todo; es un procedimiento muy largo y frustrante, te puede salir bien o te puede salir mal.

Quien no está dentro del Poder Judicial tiene menos chances de rendir bien el examen porque no está acostumbrado a hacer sentencias. Nosotros hacemos un escrito; digamos, nuestro trabajo es diferente. El que está dentro del Poder Judicial, como en general toma un caso concreto, está acostumbrado a resolver como se resuelve dentro de la justicia; quizás le sea más fácil. Además, puede acceder a hacer posgrados porque tienen un horario acotado de trabajo.

Para los abogados de la matrícula nos resulta más dificultoso, pero nuestro departamento judicial es el que creo que tiene más magistrados que acceden desde la abogacía, y para mí es un orgullo eso. Considero que los jueces que ejercieron la profesión son mejores jueces, tienen una mirada diferente. Que ese es justamente el perfil de jueces que buscamos: que tengan una cercanía o una empatía con nuestro trabajo, que no lo vean como una cuestión de: «Che, presentaste una homologación de un acuerdo, bueno, te regulo dos pesos porque esto no fue trabajo». Y sí, atrás de eso hay un montón de trabajo.

Vos siempre hablás del abogado de a pie, del abogado que litiga, y muchos años ejerciste la profesión.

Y yo en realidad empecé a trabajar con mi papá a los 17 años. Mi papá era abogado, o sea que trabajo en un estudio desde los 17 años. No trabajé nunca de otra cosa que no sea de esto.

Yo me acuerdo, y en todos los fueros, porque nos tocó siempre —yo lo digo en las juras—, que los que somos abogados del conurbano tenemos que hacer un poco de lo que toque: un tema laboral, un tema de familia, un tema contractual, un tema penal. A veces hice de todo, menos previsional, que nunca me metí en el tema, y hasta tomé alguna vez alguna causa penal.

NUEVAS TECNOLOGÍAS, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ABOGACÍA

Y el tema este de la tecnología también, me parece que es un tema de vanguardia, que hay que estar actualizados con el tema de la inteligencia artificial. Ya no en los abogados, que sabemos que la usamos sino en los jueces. ¿La facultad jurisdiccional se puede delegar o no se puede delegar en una máquina?

Yo creo que la inteligencia artificial es una herramienta útil. No la quiero tomar como algo que nos va a dejar de dar trabajo o nos va a sacar el trabajo, o si un juez la puede o no la puede usar. Yo creo que es una herramienta, que es lo que se viene; es lo que está pasando en el mundo. Tenemos un gran desafío por delante de cómo usarla.

Yo creo que sirve también para los procedimientos, porque te puede acelerar… O sea, yo siempre hablo de acelerar los procesos, que es mi gran preocupación: que la justicia es lenta. Quizás la IA puede acelerar los procesos en los despachos simples o lo que sea. Tiene un riesgo, que es que vos no le podés meter todos los datos de una persona ahí adentro, que es la protección de los datos. Pero si la entrenás y la sabés usar, hay que usarla como una herramienta. No es más ni menos que una herramienta.

Hay muchos cursos que dan en el Colegio de Abogados] respecto de esto para aprender a usarla.

Ya hay abogados sancionados por usar mal la tecnología. Bueno, porque nunca hay que perder la responsabilidad de entender que es una herramienta y que hay que usarla bien. No es simplemente que podés promptear algo, te responde y ya es lo que mandás como un escrito o como un planteo, sin revisar, sin ponerle la cabeza.

Los abogados resolvemos conflictos humanos. Tenemos que darle una estrategia al caso y eso no te lo resuelve la inteligencia artificial. Te puede ayudar para algunas cuestiones, quizás te puede ayudar a redactar mejor, pero la cabeza y la dirección del asunto se la tiene que poner el abogado, y yo creo que es imposible que la IA reemplace al abogado.

Por ahí quizás tenemos que empezar a pensar en distintos códigos de procedimiento, que vayan hacia la oralidad, para que no sea tan sencillo que alguien que sabe promptear o que sabe usar bien la inteligencia artificial pueda ser mejor abogado que otro.

Es una herramienta que hay que saber usarla. Sirve mucho para los sistemas de gestión por esta cuestión de que te sistematiza todo el procedimiento; sirve. Para mí es una herramienta que sirve y hay que estar aggiornados y favorecer el uso de la tecnología, sin dejar de entender o de tomar la responsabilidad de que la dirección del caso —y la responsabilidad también— es del abogado.

Sí, yo creo que bueno, hablando así en este tono en el que estamos hablando de todo un poco, creo que el código de procedimiento, sobre todo el de la Provincia de Buenos Aires, merece una reforma hace rato.

Sí, hace rato. Sobre todo después de la reforma de los códigos civil y comercial, no se reformaron los códigos procesales. Por ejemplo, no hablan de tecnología, y estamos todo el día usando la tecnología.

No hablan de tecnología y tampoco hablan de los procesos orales civiles y comerciales; se modificó todo y eso no está receptado en el código. Así que bueno, ahí… ¡teléfono!

Lo que pasa es que la legislación va muchísimo más lenta que la tecnología. No está adaptada a este mundo o a este siglo que va todo mucho más rápido. Y bueno, quizás haya que poner en los nuevos códigos algunos principios, porque si no vamos a tener que cambiar de código a cada rato, ya que la tecnología avanza a pasos agigantados.

El otro día hablábamos con la doctora Marisa Herrera, y ella decía con mucha claridad: «Hay que regular».

No es sencillo, porque la verdad son megaempresas de otros lugares; digamos, no es sencillo, pero yo creo que hay que regular, sobre todo el uso de los datos. La verdad es que nosotros no tenemos conciencia de que, por el solo hecho de usar un aparatito, le estamos dando toda nuestra vida al teléfono, al auto, a todo lo que usamos ahora; digamos, le estamos dando a una gran empresa tecnológica todos los datos de nuestra vida.

Ahora, Argentina fue pionera en sacar la Ley de Protección de Datos Personales; fuimos los primeros en América Latina en sacar la ley de protección de datos, y quedó ahí, de hace no sé cuánto tiempo, y nunca más se tocó. Y ahora todos los países están regulando. Me parece que bueno, que hay que rescatar estas cosas, porque viene un gobierno y dice una cosa, viene otro… Me parece que es importante.

¿Dónde está el tema de los gobiernos ahora, no? Nosotros hace poco tuvimos una visita de unos jueces chinos de Shanghái al Colegio de Abogados de la Provincia, que nos pidieron una reunión —no sabíamos bien por qué—, y justamente tenía que ver con esto: con la protección de datos, con la propiedad intelectual, porque son los grandes desafíos tecnológicos que se vienen para el derecho, para qué hacer con todo esto y con la gran cantidad de datos que todo el tiempo le estamos brindando, sin saber o sin tener noción de lo que estamos haciendo.

Claro, porque además, bueno, no tenemos que perder de vista que. No sabemos bien qué pueden hacer con los datos.

Yo ahora me estoy metiendo un poco más en el tema, estoy queriendo hacer una diplomatura, porque la verdad que entiendo que siendo una dirigente de la abogacía tengo que estar formada y preparada en lo que se va a venir. Todos estamos absolutamente inmersos en las cuestiones tecnológicas y tenemos que ver qué queremos hacer con todo esto, y sobre todo desde la abogacía, o por lo menos en el rol que a nosotros nos toca.

Y hablabas de que sos una dirigente, sos una dirigente tripartita ahora: estás en el Consejo de la Provincia, estás en el Consejo de la Nación, estás en el Colegio de Abogados… Fue un buen año para el colegio, la verdad.

Sí, fue un muy buen año para el colegio. Yo no lo tomo como un logro personal, lo tomo como un logro para el colegio, por el apoyo de todos y todas los que crecemos y acompañamos este hermoso Colegio de Abogados que tenemos acá en Avellaneda-Lanús.

Entiendo que es un logro colectivo: tenemos a Ariel Vaccaro como presidente de la Caja Previsional, nosotros que renovamos el mandato, bueno, ahora que estoy de titular en el Consejo de la Provincia y esta elección de ahora que me da un rol que no esperaba… pero bueno, estoy absolutamente comprometida para asumir ese desafío.

Vos sabés que yo rescato siempre esta cosa del Colegio de Abogados de Avellaneda-Lanús, ¿no? Esto que vos decís: generalmente hoy en día nos conectamos todos a través de las máquinas, pero cuando se abre un curso que es presencial y virtual, hay muchos abogados que van de manera presencial.

Yo creo que volvió a haber una necesidad de vernos en la pospandemia. Al principio costó mucho y ahora estamos de vuelta volviendo a la presencialidad un poco más, inclusive en las audiencias y todo eso. Hay como más ganas y una necesidad de encontrarnos, y el Colegio tiene eso. Nosotros en esta última campaña hablamos de haber formado una comunidad. Fue un buen año para el Colegio porque logramos las cámaras civiles y comerciales acá pero lo más importante creo como logro es que se formó una comunidad abogadil de Avellaneda-Lanús con una propia identidad. Y bueno, que nos gusta encontrarnos, que nos gusta hacer cosas, que nos gusta comprometernos y que, gracias a eso, el colegio crece y podemos tener logros importantes,  como este, como lo que está pasando. No es un logro personal, sino que es un logro colectivo.

¿Cuántas comisiones más o menos están funcionando ahora en el colegio?

Hay un montón. No funcionan todas de la misma manera; ahora la que está trabajando intensamente es la de Laboral, por toda la conflictividad que hay y todo este mareo que tenemos con los decretos, las inconstitucionalidades y que no sabemos bien para dónde ir un poco.

La realidad es que todos los abogados de la zona estamos casi obligados a hacer temas laborales porque siempre te va a llegar al estudio un caso de un trabajador. Es una comisión muy grande: tiene casi 200 abogados que participan solamente del chat, y permanentemente se están actualizando y viendo qué hacer frente a cada cuestión.

Las comisiones que más dinámica tienen son la de Laboral, la de Familia, la de Deportes, la de Jóvenes, la de Tecnología también —porque todo el tiempo son grupos grandes que se están haciendo interconsultas. La Comisión Administración de Justicia es clave, pero esa, digamos, es una comisión casi la más importante del colegio, ¿no? Digamos, tiene un rol diferente, pero ahí no es de una gran participación de abogados y abogadas, sino un grupo más reducido quizás que toma la responsabilidad de representar a toda la abogacía frente a la justicia. La verdad que hacen un rol fundamental, que es tener la relación del colegio con la justicia para hacer todos los reclamos necesarios que formulan los abogados.

Y seguís presidiendo la Comisión de Género y Diversidad de la Provincia.

Sí. Ahora tuvimos una reunión muy importante con la Procuración para, bueno, encarar varios temas. Justo me agarró esta campaña siempre con algo en el medio, pero digamos, de poder sistematizar una denuncia de violencia, de tener algunos criterios unificados para facilitar el trabajo del abogado, el trabajo del fiscal y, sobre todo, la situación de las víctimas, para que no sea tan agobiante tener que acceder a la justicia de una manera tan tortuosa, digamos, sino que sea más sencillo, que estén más acompañadas. Lo que estamos tratando es de establecer algunos criterios para toda la provincia; empezar a avanzar en esas cuestiones para favorecer que sea un sistema más fácil.

Bueno, en esto yo quiero hacer una intervención: me consta desde el punto de vista personal cómo se está trabajando desde la provincia, desde el Colegio de la Abogacía también de Avellaneda-Lanús en este tema, y en articulación directa con las cámaras. Las recientes cámaras que, como decías, comenzaron a funcionar en nuestro departamento judicial. El doctor Gabriel Vitale, que es el presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, también está articulando, y está articulando junto con Familia, con el Colegio de la Abogacía y con algunas instituciones, entre ellas con Cruz Roja también.

Sí, porque es un juez formado con perspectiva de género. Claro, es tan importante eso. Esto, cuando hablamos del perfil de juez, de seleccionar un perfil de juez, uno de los ejes más importantes es esto: que tenga perspectiva de género. Es clave para que pueda entender la realidad de cómo tomar una violencia y cómo tomar la situación de una persona vulnerable o de una mujer que fue víctima.

Claro, porque reconocer el tema… o sea, ya pasó ese rol de los jueces de aplicar lo que dice la ley. O sea, ahora hay que ver el entorno, hay que ver qué le pasa a la persona, qué le pasa a la víctima y también qué le pasa al agresor. Trabajar un poco sobre eso, porque quizás desarticulando alguna pequeña creencia falsa se puede —no sé si resolver, pero sí— ayudar a minimizar el riesgo.

Es un poco sintetizando el rol de una persona de ser consejera de la Magistratura: es eso, seleccionar un perfil de juez que tenga estas miradas de derechos humanos, perspectiva de género, que tenga sentido común y una visión de la persona humana distinta. Distinta, que así son los buenos jueces, digamos, que estén formados de otra manera, que tengan otra mirada.