Argentina: tristeza por la final, orgullo por un equipo inmenso y la nostalgia adelantada

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Por Leonardo Martín

A horas de la consagración de España y el subcampeonato argentino en la Copa del Mundo son momentos donde se mezcla todo. La tristeza por la final perdida, el orgullo por un equipo inmenso, siempre protagonista, la nostalgia adelantada por el final de un era. Las últimas postales mundialistas de Messi.

Yendo al juego, España fue justo ganador. Fue superior a Argentina, manejó la pelota, generó las ocasiones más peligrosas. Fue especialmente más en el segundo tiempo, se acentuó ese dominio con la expulsión de Enzo Fernández. Sufrió un poco cuando Argentino aceleró en el final del suplementario con lo último de piernas y con el corazón.

No cabe más que masticar bronca y admitir sin llorar. Es fútbol, a veces te toca ganar, otras perder. Este vez la moneda cayó del lado español.

 

Argentina estuvo lejos de las luces de Qatar en esta Copa. No tuvo ni la precisión, ni la velocidad y ni la capacidad de presión que tuvo en ese certamen. Aún así se las arregló para llegar a una nueva final, con empuje, garra, destellos individuales y con muchos recuerdos épicos en el camino. Las victorias agónicas, la arremetida contra Egipto, la eliminación a Inglaterra con bandera de Malvinas incluida.

Hoy no le encontró la vuelta. No manejó la pelota, cedió el protagonismo, esperó muy atrás por momentos. Mérito del rival, algunas falencias que ya se venían viendo. Para colmo se te lesionan los dos centrales y te echan a Enzo con una amarilla inicial evitable.

Ha hecho mucho este equipo. Ganó un Mundial después de 36 años, dos Copas América, una Finalissima, lideró las dos últimas elimitorias cómodo y fue otra vez finalista en este Mundial. Además de ganarse el corazón de un país.

Y acá se mezcla la nostalgia adelantada. Va a ser difícil que veamos algo igual. Queda confiar en la inmensa competitividad e inagotable generación de jugadores del fútbol argentino, pero el desafío es inmenso.

El llanto de Scaloni. Ver terminar un ciclo. Un plantel que inevitablemente va hacia una renovación de muchas caras. Las glorias vividas. La felicidad que muestra el espejo retrovisor. La incertidumbre de poder repetir algo de esa magnitud.

Messi. Que decir. Todo lo que pasó en Selección. Los titulos juveniles, las finales perdidas con la mayor, las críticas y la resurreción con todos los títulos descriptos. El final cercano de una carrera inmensa e irrepetible. Por talento y persistencia en el tiempo, la más grande de la historia del fútbol.

Acostumbrarnos a que los próximos mundiales no va a estar el jugador del que esperábamos la genialidad, nuestros as de espada nos deja una sensación de orfandad. Volver al llano. Construir desde los colectivo. Tuvimos a Maradona y después a Messi. ¿Nos dará otro de esa magnitud el destino? ¿Lo veremos en lo que nos resta de vida?

Día de tristeza, orgullo y nostalgia. Una Selección que nos dio felicidades inmensas,que nos representó. Terminó siendo fútbol y más que fútbol.

Ahora la esperanza,y habrá que tener paciencia, en el inagotable fútbol argentino.

LAS GRACIAS ETERNAS.

VAMOS ARGENTINA, AHORA Y SIEMPRE.

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