Nueva edición de Se Hará Justicia con la conducción de la Dra. Verónica Ottaviano y en esta ocasión con las visitas del Dr. Ariel Aginsky, abogado especialista en derecho informático, y Miguel Cartazzo, oficial de justicia retirado, ex subjefe de la oficina del Departamento Judicial. El tema de la semana abordó una problemática creciente: las estafas virtuales, cuáles son las más comunes, cuáles son los mecanismos y que caminos existen para recuperar el dinero.


Verónica Ottaviano: Vamos a hablar en este programa sobre las estafas virtuales. Miguel vos ejerciste 36 años como oficial de justicia en nuestro departamento judicial jubilándote como subjefe. Contanos que te ocurrió a vos, que es algo que se vincula con tu situación de jubilado.

Miguel Cartazzo: El jueves, como jubilado que dispone de tiempo, estaba mirando el teléfono y vi en Facebook una publicidad de IOMA, que, supuestamente regalaba una notebook a jubilados.

Decía «Pedir información». Ingresé y me atendió una persona que se identificó dando número de matrícula y DNI. Aparentemente era de IOMA, y me fue llevando hasta que me sacó los datos. Me pidió, por ejemplo, que ingresara a Cuenta DNI o que me fijara en determinada tarjeta. Justo coincidía con que, al pasar del Poder Judicial al IPS, me habían cambiado la cuenta.

Dra. Verónica Otaviano: O sea, ¿te llamaron por teléfono después de hacer clic en la publicación?

Miguel Cartazzo: Claro. Vi la promoción, apreté «Información» y me llamaron enseguida al teléfono. Era una publicidad en la red social muy bien hecha con el logo de IOMA de fondo. 

Dra. Verónica Otaviano: ¿Llegaron a sacarte dinero?

Miguel Cartazzo: Sí, sacaron algo de dinero. Uno es muy vulnerable en estas cosas. A veces la gente me dice: «¡Mirá cómo te engancharon a vos con la experiencia que tenés!». Pero te van llevando de a poco y caés.

Dra. Verónica Ottaviano: Te van llevando… Y una vez que te sacan dinero y te das cuenta, recibís otro llamado, supuestamente de ciberfraude.

Miguel Cartazzo: Claro. Corté porque esta persona se empezó a poner nerviosa cuando me negué a seguir mandando datos. Automáticamente al cortar, me apareció el logo de Cuenta DNI con la leyenda «Fraude y Estafa», junto a un número de teléfono, y me llamaron.

Me dijeron: «Estamos visualizando que usted está siendo víctima de una estafa» y comenzaron a pedirme datos nuevamente.

Dra. Verónica Otaviano: ¿Te dijeron que tenías que ir al banco?

Miguel Cartazzo: Sí. Yo no me manejo con servidores ni ingreso claves en páginas; directamente voy al banco. Cuando me dijeron «Ya que no tenés clave, andá al banco», me llamó la atención que me exigieran: «No apagues el teléfono hasta que llegues».

Dra. Verónica Otaviano: Ariel, ¿qué fue lo que pasó y cuál es la indicación para estos casos?

Dr. Ariel Aginsky: Fue víctima de una maniobra de la cual debe haber cientos por día. No se trata solo de un detenido haciendo llamadas desde una prisión: hay toda una infraestructura delictiva abocada a esto, con gente entrenada para inducir al engaño.

Fíjense cómo la imagen gráfica estaba bien lograda para generar un entorno de mentira. Si le quitamos el componente digital, es lisa y llanamente una estafa tradicional. Lo que cambia es el vehículo.

Antes te tocaba el timbre un vendedor con un engaño verbal; hoy la tecnología aporta verosimilitud masiva al engaño. Las publicaciones aparecen como anuncios en Instagram o Facebook, lo que además abre la discusión sobre qué tipo de responsabilidad le cabe a las plataformas por publicar esos contenidos.

Por otro lado, aparecen las señales de alerta (red flags), como cuando le exigieron no cortar la llamada. El problema de fondo es que la víctima no quiere ser engañada: quiere que la oferta sea real y obtener la computadora.

Las estafas atacan las emociones humanas más básicas. En este caso, la ilusión de conseguir la computadora; en otros casos donde han sacado ahorros completos, la ambición a través de inversiones ficticias en criptomonedas con rendimientos del 200% anual. En situaciones de necesidad o desempleo, juegan con la desesperación. Esas emociones bloquean la percepción de la realidad.

Existe una manipulación psicológica detrás de esto denominada ingeniería social. Los estafadores van abordando a la víctima de tal forma que la introducen en un relato que, analizado en frío, resulta increíble. En el momento, la persona queda inmersa en esa dinámica, comparte datos o realiza transferencias bajo la excusa de que su cuenta fue comprometida.

Miguel Cartazzo: Incluso me decían que ARBA me iba a perseguir… Tenían una forma de hablar muy impulsiva e impositiva.

Dr. Ariel Aginsky: Exacto, imponen un sometimiento. Muchas veces actúan los fines de semana o de noche, cuando la víctima está desprevenida. He tenido casos de profesionales con posgrados y cargos gerenciales que, en un estado de vulneración total durante un fin de semana, fueron inducidos a sacar créditos y transferir dinero. No hace falta violencia física para someter a alguien; son métodos de sometimiento psicológico.

La tecnología no inventó las estafas, sino que las industrializó y las volvió masivas. Hoy existen miles de anzuelos circulando en los dispositivos móviles.

Actualmente vemos una evolución tecnológica aún mayor. Tengo un caso reciente en etapa preliminar donde abordaron a la víctima mediante un video generado con inteligencia artificial, en el que aparecían reconocidos periodistas financieros recomendando una inversión. Incluso circulan videos falsificados del Presidente o de empresarios conocidos promocionando tokens de inversión.

Las víctimas ingresan a sitios web también diseñados con inteligencia artificial que simulan mostrar rendimientos reales. les solicita convertir su dinero a criptomonedas o tokens y transferirlo a una billetera. En las primeras etapas de estas estafas piramidales, les hacen figurar que el dinero se duplicó —utilizando fondos de otras víctimas— para generar confianza y lograr que inviertan montos mayores.

Cuando la persona decide retirar su capital —habiendo invertido quizás 100.000 dólares reales—, le envían documentos falsos simulando ser de organismos de control internacionales (como la FINCEN de EE. UU. o la CNMV de España) exigiendo supuestos pagos de impuestos o multas para liberar el dinero. Por desesperación, la víctima sigue abonando dinero bajo falsas intimaciones generadas con IA. Ahí termina poniendo más dinero con una estafa que termina siendo mucho más alta. 

Una vez concretado el fraude, los activos suelen ser convertidos a la criptomoneda estable USDT y fragmentados a través de distintas billeteras cripto. Si bien la trazabilidad del dinero en la blockchain permite ver el recorrido de los activos en minutos, dar con la identidad física de los responsables requiere que los fondos hayan pasado por un exchange centralizado que aplique normas de verificación de identidad (KYC). En esos casos, mediante requerimiento judicial, se puede identificar al titular de la cuenta.

Dr. Verónica Ottaviano: Ese dinero, ¿ya está perdido o se puede recuperar?

Dr. Ariel Aginsky: La única que queda es encontrar a la organización, desbaratarla y seguir el rastro del dinero. Un poco lo que hacemos en investigación forense en blockchain es seguir el rastro del dinero que en realidad es el rastro de un programa, porque uno dice «el token», «el Bitcoin»… No es nada, es código informático: es 011001, prendido, apagado, un impulso eléctrico. Nosotros le asignamos un valor, como al dinero.

Yo creo que estamos entrando en una etapa donde la industrialización de la estafa va a ser tan sofisticada que ahora se vienen las fake extorsiones, que ya empezaron a verse. Te llama una herramienta de inteligencia artificial recreando la voz de alguien. Entonces, yo me tomo 20 o 30 segundos, me descargo ese archivo de voz y puedo recrear tu misma voz con una herramienta de inteligencia artificial. Podría llamar a tus hijos diciéndoles: «Mirá, necesito que me transfieras ya esto y esto». Si antes te llamaban los detenidos de una prisión diciendo «Mamá, mamá, me robaron» y hubo gente que caía, imagínate ahora recreando incluso hasta videos. Se viene una etapa donde no solo se necesita ciberseguridad, sino conciencia digital y conciencia en el momento de parar la pelota. Me preguntan: «¿Y qué tenemos que hacer?». El mejor consejo que podés dar es parar la pelota. Parar, cortar, contar hasta un minuto y volver. Si contabas, salías.

Dra. Verónica Ottaviano: Hay una sofisticación cada vez más importante. Leí que tiempo atrás Ferrari tuvo un intento de estafa, pero que ya habían establecido un protocolo de actuación. Cuando se trataba de más de tal cantidad de dinero a transferir, tenían que usar una palabra clave. Bueno, vamos a tener que empezar a implementar ese tipo de cuestiones.

Dr. Ariel Aginsky: El segundo factor de autenticación, cuando hacés una transferencia con tu banco, te pide un número OTP (One-Time Password), que es un código único que vos ponés para revalidar tu credencial: el token. Bueno, acá obviamente vamos a tener que usar tokens humanos; es decir, cosas que solamente en el seno de una familia se puedan saber, cuál es el nombre del perro o lo que sea. Evidentemente sí. Pero bueno, también —y acá voy a ser poco popular con lo que voy a decir— es cierto que quizás es un robo sin un solo moretón. Es decir, yo siempre a los clientes, cuando vienen desesperados… Hay gente que perdió todo, hay gente que perdió mucho y hay gente que no perdió tanto pero se siente vulnerada. Y es cierto, es como cuando te entran a tu casa. Bueno, es dinero y quizás lo recuperamos, es muy probable que lo recuperemos; pero estás entero, nadie te tironeó para robarte el celular.

Y hablando de celular hace algunos años atrás los robaban para venderlos. Hoy hay organizaciones que compran ese celular robado enseguida. Y lo pagan de una manera si está desbloqueado y de otra si está bloqueado. Enseguida lo conectan a un terminal, extraen su información, se meten en las cuentas bancarias y hacen transferencias bancarias; hacen un desastre con esos teléfonos, sobre todo con el picking en la calle. Vos vas hablando con tu teléfono y ya lo tenés desbloqueado. Entonces, lo que hace el chorro —lo voy a decir con la palabra jurídica que corresponde— es mantener el teléfono siempre desbloqueado con el pulgar. Se lo sacan a alguien cuando está hablando, mandando un mensaje o un audio, y lo van manteniendo desbloqueado. Así se lo entregan a la organización, y con el teléfono desbloqueado se hacen un festín.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: ¿HACIA UNA EVOLUCIÓN DE UNA ESPECIE NO BIOLÓGICA?

Dra. Verónica Ottaviano: Días atrás, estuve mirando Terminator 1 en un cine debate y la verdad me llamó la atención esta cosa profética de cuando empieza la película: se habla de que en el 2029 las máquinas van a dominar el mundo porque en un cierto momento el hombre dejó de pensar por sí mismo y creó máquinas tan bien hechas que pensaban por ellos y hacían las cosas mejor que ellos. Entonces las máquinas tomaron una autonomía funcional y se largaron a dominar el mundo. ¿Puede pasar esto, Doctor Aginsky?

Dr. Aginsky: Ya está pasando. Acá estamos rodeados de tecnología. Tenemos celulares y creo que toda nuestra interacción es a través de la tecnología. Hoy en día, el 80% o 90% del contenido que circula por internet es generado artificialmente. Yo le preguntaría a todos nuestros colegas fuera de micrófono cuántas demandas leen o hacen resumir con una herramienta de inteligencia artificial cuando tienen que contestarlas, o cuántas contestaciones escriben desde, como hacíamos antes, punto por punto. ¿Quién redacta las negativas de una demanda como hacíamos antes, punto por punto? Y estoy hablando de nuestra profesión. Vamos a ir pasando a otras: ¿cuántos médicos procesan los estudios que les traen a la consulta a través de una herramienta de inteligencia artificial y después aplican su criterio?

Yo creo que realmente estamos en una curva donde esto va a despegar. Y no es raro que haya pasado. Hay un escritor que se llama Ray Kurzweil, a quien recomiendo, que habla de la «singularidad»: este momento en el que nos fusionamos con las máquinas. Si nos ponemos a pensar, después del Big Bang, con 14.000 millones de años, no había nada de vida en la Tierra. Después vinieron los organismos unicelulares y fueron evolucionando hasta que apareció la inteligencia. Y siempre la inteligencia más grande o desarrollada del planeta fue la que lo dominó. Ahora estamos yendo hacia una evolución de la especie no biológica, la próxima especie que domine el planeta probablemente sea una superinteligencia y probablemente sea no biológica.

Lo que sí va a pasar entre el 2026 y el 2029 es la fusión —que la spoileamos recién sin querer en el bloque anterior— entre el humano y la máquina. Yo recién te decía: por lo menos son las previsiones de los futurólogos. Ray Kurzweil es uno de los que siempre le viene pegando. Él dice: «Fijate, vos ahora tenés la referencia en la mano, que es tu celular. Pero si tenés la posibilidad de acceder a ese conocimiento con solo pensarlo, serías una herramienta superinteligente». Es decir, estamos hablando del fallo de Facebook y puedo ver el fallo o los puntos del fallo, o generar un resumen del fallo mentalmente, conectado neuronalmente a través del neocórtex con la nube.

Dra. Verónica Ottaviano: ¿Como un implante que te hacés?

Dr. Ariel Aginsky: Es que ahora se está trabajando para que ni siquiera sea invasivo. Ya Neuralink, la empresa de Elon Musk, empezó a trabajar con personas que tienen algunas deficiencias o problemas de inhabilitación, y esto se los permitía. De hecho, Stephen Hawking hablaba con un dispositivo neuronal donde el robotito le emitía la voz, ¿te acordás? Bueno, eso está mucho más evolucionado y la evolución es exponencial: es 2, 4, 8, 16, 32 y así hasta el infinito.

Hoy lo que tenemos es la capacidad de las propias superinteligencias de aprender. Volviendo al contexto de la seguridad al que hacías referencia recién y que tiene que ver mucho con el derecho: estoy escribiendo una nota que vamos a publicar dentro de poquito sobre esto. Esta semana, una herramienta de inteligencia artificial, para lograr la meta que le impuso su usuario, se escapó de su entorno y violó la seguridad de otra empresa. Ahora, ¿quién es responsable jurídicamente de eso? Porque vos como usuario le dijiste: «Averiguame los nombres de tal persona para hacer una nota periodística». No le dijiste que vulnere credenciales o que busque vulnerabilidades en un sistema para hacer un acceso ilegítimo y extraer información; le dijiste «conseguime información». La plataforma no la desarrollaron para eso, pero la propia herramienta aprendió. Lo que tienen las redes neuronales es la capacidad de aprendizaje: aprendió y fue buscando soluciones. Si no encontraba la solución por el camino A o B, usó el pensamiento lateral que hasta ahora solo teníamos los humanos. Los algoritmos empezaron a tenerlo y encontraron una solución fuera del marco de la ley.

Todas esas cosas se van a ir dando. Después están las teorías apocalípticas de que las máquinas vienen a gobernar el mundo. La verdad no lo sabemos.

Dra. Verónica Ottaviano: Claro. Ahora digo, más allá de estas cuestiones que son interesantes y que a veces pueden asustar un poco: todo lo que no se usa se atrofia. Si dejamos de usar la inteligencia en nuestras propias redes porque es más cómodo… Como bien decías, antes cuando uno redactaba las negativas, decía: «Bueno, niego tal cosa». Uno ya pensaba qué era lo que el otro estaba afirmando; lo negaba, lo pensaba, lo procesaba y gestionaba su estrategia de defensa. Si eso lo hace automáticamente una máquina, a mí esa parte me descansa el cerebro y ya no la pienso estratégicamente. Trato de unir esto con el tema de las estafas: ¿no nos vamos transformando cada vez en sujetos con mayor grado de vulnerabilidad frente a una inteligencia hiperdesarrollada, sea humana o no humana?

Dr. Ariel Aginsky: Se automatizaron un montón de tareas y la especie humana va bajando su competencia en esas áreas, pero a su vez tiene disponibilidad de muchas otras herramientas para abarcar nuevos campos. Hoy yo como abogado puedo contestar cosas que quizás hace 10 años no podía, y no porque las haya aprendido en un posgrado, sino porque tengo el acceso a la información de otra manera. Incluso hoy se da que un junior compite con un senior porque tiene acceso a la información. Antes, para buscar jurisprudencia teníamos que ir al digesto por palabra, buscar, volvernos locos y leerlo. Íbamos a la biblioteca de la Corte. Yo llegué a ir, y cuando estaba terminando la facultad salieron estos buscadores que te escupían los sumarios. Hoy tenés herramientas que te bajan los fallos que estás buscando con solo hacer una pregunta, como si le preguntaras a «Mister Jurisprudencia»: «Necesito un fallo de responsabilidad en internet contra redes por escraches», y te va a aparecer el caso de Facebook porque la máquina empieza a interpretar lo que le decimos, cosa que antes no pasaba.

Es una época interesante, pero sí estoy convencido de que las habilidades (skills) de la gente van a ser distintas. Mis hijas se están criando en un entorno con inteligencia artificial. Yo soy de la última generación que vivió la vida analógica y pasó a la digital; terminé la secundaria sin internet. Los chicos van a tener otra capacidad de aprendizaje y de resolución de problemas. Ahora hay que ver qué es lo que quieren, porque si mañana todas las herramientas de inteligencia artificial se ponen de acuerdo y empiezan a bajar información falsa, vamos a estar en un problema porque le vamos a creer. La gente piensa que esto es bíblico.

Dra. Verónica Ottaviano: Y hablando del tema de las estafas, vos que estás en el tema y trabajás con esto, ¿cuáles son las estafas más comunes aparte de las criptos y de estas seducciones? ¿Siguen llegando por correo electrónico?

Dr. Ariel Aginsky: Es lo que se denomina phishing, pero ya no se usa tanto el correo electrónico porque la gente usa plataformas de mensajería instantánea y redes sociales. Hay una que llega por correo —generalmente dirigida— donde te llega una multa, una notificación o una sentencia. Hace poco habían accedido ilegítimamente al Colegio de Abogados y extrajeron los datos de los colegas. Les empezaron a llegar notificaciones supuestamente del Poder Judicial a sus correos declarados en el colegio. Cuando abrían el archivo, en realidad estaban ejecutando un software malicioso (malware) que abre una puerta trasera en la computadora. Alguien empieza a ver todo lo que hacés y a ejecutar comandos en tu lugar: se metían a los bancos, hacían transacciones y maniobras para obtener el token. Tengo casos de muchos millones de pesos donde infectaron computadoras con malware y realizaron transacciones suplantando a los clientes.

Después tenés el SIM Swapping, que se había dejado de utilizar, pero hace poco se ve que hubo una brecha de seguridad en una de las telefónicas y volvió. Te sacan la línea telefónica: van a la empresa de telefonía haciéndose pasar por vos diciendo «Hola, soy Verónica, quiero cambiar el titular de mi línea por tal persona». Presentan un documento generalmente falso. Hay que ver las ganas que tiene el empleado de verificar la información o la connivencia que pueda llegar a haber. Cuando pasan la línea a otra persona, esta le cambia el SIM y lo pone en otro teléfono. Tu teléfono deja de funcionar y tu línea pasa a funcionar en su SIM. La persona se mete al banco, pide revalidar la contraseña porque se la olvidó, y la información le llega a su teléfono. Con eso tiene el segundo factor para resetear la contraseña, cambia todo y se adueña de tu cuenta. Eso se llama SIM Swapping, que sería como una tercera o cuarta generación de estafas. Van a ir saliendo nuevas a medida que se descubre una vulnerabilidad y sale la solución.

Dra. Verónica Ottaviano: Y ahora hay seguros anti fraude. Vos pudiste recuperar dinero gracias a un seguro. 

Dr. Ariel Aginsky: Exactamente. Pero en realidad lo había puesto el Poder Judicial porque estaba en la cuenta anterior. El banco primero me dijo que no tenía este seguro y me dijo: «Hacé lo que tengas que hacer, pero no vas a recuperar nada». Cuando en ese mismo momento digo «Bueno, a partir de ahora quiero tener seguro, ¿qué hago?», entran a los extractos y me dicen: «No, acá tenés uno». Por eso pude hacer el trámite que seguía.

Dra. Verónica Ottaviano: ¿Cómo se recupera el dinero?

Dr. Ariel Aginsky: Existe la famosa responsabilidad objetiva de la entidad financiera. A una entidad financiera de renombre yo no le deposito la plata solo para que la guarde: tengo un derecho de crédito. Deposito x cantidad de plata por su solvencia y seguridad, y la puedo retirar cuando quiero. Ahora bien, hay una cuestión que se llama perfil transaccional del cliente. Vos tenés un determinado perfil: hacés ciertas transferencias, vas al supermercado, hacés compras chicas o transferís a tus conocidos o cuentas agendadas. Lo que exige el Banco Central con sus circulares es un protocolo de ciberseguridad sobre las transacciones no habituales. Si el banco —que tiene las herramientas para detectarlo porque usa algoritmos— ve que se saca un crédito, se agenda una cuenta nueva y se transfiere todo el dinero de ese crédito a esa cuenta nueva, efectivamente eso era un fraude y una conducta no habitual. Incluso por disposición del Banco Central, los créditos tendrían que otorgarse a las 48 horas, no de forma inmediata.

¿Por qué las entidades financieras no lo hacen ni suben la sensibilidad de estos detectores? Porque si no, paralizan el sistema financiero. Muchas transacciones serían inusuales, estarían en canal naranja y se trabarían, y el banco vive de que circule el dinero. Es una ventaja financiera para el banco tener un porcentaje de estafas (creo que estamos en un 3%), de los cuales solo reclama menos del 10%. A mediación y a juicio va la mitad, porque muchos dicen: «Por 700.000 pesos no voy a ir a un juicio de dos o tres años». Por eso está el daño punitivo también.

Esos son los mecanismos de resolución que hay por la responsabilidad objetiva. Después también hay una realidad velezana: por más que hayas puesto enter u OK, lo hiciste sin consentimiento. Para que los actos jurídicos sean válidos (como una transacción electrónica, que es lo mismo que firmar un cheque), no podés haber actuado sin intención, sin discernimiento o sin libertad. Los actos jurídicos realizados sin los elementos que componen el consentimiento son nulos. Eso lo puso Vélez Sarsfield hace 200 años. Yo lo ataco desde esas aristas: la responsabilidad objetiva del banco y la inexistencia del consentimiento. Desconozco la firma electrónica. En muchos casos, cuando le pasan las contraseñas al estafador, la Ley de Firma Digital (Ley 25.506) establece que el que la invoca tiene que demostrar que esa persona efectivamente firmó. Vos la desconocés y el que la invoca es el banco, por lo que el banco tiene que venir a probar que yo lo firmé y no que me robaron el celular.

Dra. Verónica Ottaviano: Y utilizás la Ley de Defensa del Consumidor para no pagar el tema de los gastos, ¿no?

Dr. Ariel Aginsky: Ahí invocamos el beneficio de gratuidad. Casi todos citan el fallo Cambo, así que no ofrece mucho debate eso. Sí hay un tema en algunos juzgados del fuero nacional con las empresas. Me pasó con una empresa que era destinataria final del servicio financiero, pero como era persona jurídica les cuesta decir que es consumidor, más allá de que la ley dice «persona física o jurídica». En primera instancia me dieron el beneficio de gratuidad, lo apelaron y la Sala B me lo revocó, por lo que mi cliente tuvo que pagar la tasa de justicia.