Lo que dejó la Copa del Mundo

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39 días, 104 partidos, tres países organizadores. Se terminó la Copa del Mundo con el título obtenido por España y el subcampeonato de la Argentina. Lo que dejó el certamen.


 

Por Leonardo Martín 

Ha concluido la 23° edición de la Copa del Mundo de fútbol con el merecido título ganado por España, el subcampeonato para Argentina y el tercer puesto para Inglaterra. Una vez más quedó muy claro que es el principal certamen global, si se analiza lo que genera y las pasiones que desata, incluso por arriba de los Juegos Olímpicos. Ahora queda atravesar la planicie después de días de altísimo voltaje emocional y volver a la realidad cotidiana, al torneo local y a los continentales. ¿Qué ha dejado esta Copa del Mundo? Un repaso por algunos aspectos que ha dejado esta edición organizada por Estados Unidos, México y Canadá.

UNA COPA ATRACTIVA DESDE LO FUTBOLÍSTICO: Fueron 104 partidos en total donde hubo de todo, pero en el global fue una Copa atractiva.  Partidos con muchos goles, cambios reglamentarios que aceleraron el juego. España un campeón sólido, no lujoso, una Argentina que dio las jornadas más entretenidos desde el punto de vista dramático y con la presencia magnética de Messi. El poderío de una Francia que se quedó en semis.

En esta Copa se consolidó un estilo de juego más abierto con algunas pocas excepciones, con un promedio de tres goles por partido para el bien del espectáculo. La mayoría intentó tratar con cuidado la pelota y salir jugando desde abajo, a algunos les daba la jerarquía, a otros no tanto.

Salvo contadísimas excepciones parece haber quedado atrás el juego defensivo y los mayores esfuerzos en neutralizar al rival que en crear. Una tendencia en crecimiento en las últimas dos décadas del fútbol que además de un deporte debe ser un espectáculo para la televisión.

ESPAÑA: Justo campeón, de menor a mayor, ganando con amplitud en el juego los partidos definitorios ante Argentina y Francia en final y semi, respectivamente. Una fase de grupos donde dejó algunas dudas con el empate ante Cabo Verde y una victoria con Uruguay donde el arquero charrúa, Muslera, le hizo un plan de facilidades. Después fue superior en cada cruce dejando atrás a Austria, Portugal, Bélgica, Francia y Argentina recibiendo apenas un gol en toda la Copa.

España construyó el campeonato desde una idea clara: posesión de pelota, paciencia en la elaboración, presión para no dejar jugar al rival y temple para llevar los partidos. Más allá del reconocimiento como mejor jugador a Rodri, el principal mérito fue el trabajo colectivo. Su figura más rutilante en los papeles, Lamine Yamal, tuvo una Copa discreta, en la final no pudo contra Tagliafico, pero fue un equipo que tuvo la capacidad de generar opciones y poner muchos jugadores en campo rival.

España se lleva su segunda estrella y se termina de afirmar en el lote de las selecciones grandes, de las potencias, algo que le llevó mucho tiempo en su historia lograr. Al podería de sus equipos de Liga, Real Madrid y Barcelona, le ha sumado en las últimas dos décadas una Selección de primer nivel que obtuvo dos Mundial y tres Eurocopas.

El histórico dominio europeo de Alemania e Italia ha pasado en el último tiempo a España y Francia.

 

 

ARGENTINA: Hoy diferentes emociones atraviesan a la Argentina. Tristeza por una final perdida, por haber quedado a un paso de lograr algo superlativo como un bicampeonato y darle un cierre apoteótico a la carrera de Messi. Orgullo por una Selección que llenó de gloria al fútbol argentino y que se ganó el corazón de su pueblo. Nostalgia anticipada por el fin de la Era Messi y de la matriz de un equipo moldeado tras el fracaso en el Mundial de Rusia. Lo dijo Scaloni: “va a ser muy difícil repetir algo así”.

Argentina tuvo una Copa cargada de épica y corazón, pero no terminó de encontrar ese funcionamiento extraordinario de Qatar o de parte de las eliminatorias.

Le costó sostener la pelota, generar esa presión asfixiante y por momentos le convirtieron muy fácil. A diferencia de Qatar, tuvo a los mediocampistas, De Paul, Enzo y Mac Allister, en un nivel bajo. Compensó con el espíritu ganador y las genialidades individuales. Muchos de los jugadores no llegaron al 100% físicamente. Quedó en evidencia al cambiar la dupla central en la final donde ambos el Cuti y Licha se retiraron con problemas físicos. Los puntos altos: Messi otra vez, el Cuti, Tagliafico, Licha y Paredes.

Capítulo aparte para el cruce contra Inglaterra, donde no solo ganó un partido inolvidable, también agregó un espesor político y conexión con lo popular al tomar la bandera reivindicando la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Un partido para la historia por lo que ocurrió en los noventa minutos y al finalizar.

MESSI: No quedan palabras, hemos sido privilegiados de ver una carrera extraordinaria y única. Si hablamos de genialidad y persistencia en el tiempo la más alta, la más grande de la historia del fútbol.  Messi llegó a esta Copa con 39 años y siguió jugando en el más alto nivel, siendo determinante -convirtiendo ocho goles, otras tantas asistencias- y siendo líder del equipo.

Algún día iba a llegar el final de la Era Messi y Argentina deberá prepararse para ese momento. Ya no estará más en cancha, al menos en Mundiales, ese jugador del que siempre esperábamos la magia y que es motor espiritual del equipo. Un día terminó la Era Maradona y el destino nos regaló como argentinos a Messi. ¿Nos deparará algo semejante el futuro?

El llanto de Messi es el de un jugador al que le duele perder con la camiseta que más quiso que es la de la Selección Argentina. Pero también fue el llanto del final de una carrera, de despedida de una vida en las canchas de fútbol más allá de que siga jugando en el Inter de Miami. Hay que estar en esos pies y en esa cabeza para entender la dimensión del final de una carrera de un Messi que ama el fútbol, del final de la adrenalina de la competencia.

Tuvimos el privilegio de ver a Maradona y a Messi con la 10 de la Selección. Lo que venga requerirá trabajar mucho lo colectivo a nivel funcionamiento. Se nos va el As de Espada. Queda confiar en la inagotable cantera de jugadores del fútbol argentino a lo largo de su historia.

 

 

SCALONI: Ya está dentro de la historia grande del fútbol argentino. Sin experencia previa como entrenador y desde un interinato terminó edificando a una Selección inmensa.

Campeón de América después de 28 años y ante Brasil en el Maracaná, Campeón del Mundo en Qatar después de 36 años, otra vez campeón de América en 2024, Finalissima en 2022, finalista nuevamente en el reciente Mundial. También puntero en las dos eliminatorias clasificatorias.

Los pergaminos sobran, a lo que le sumó momentos del altísimo nivel en el juego y la conformación de un grupo sólido en base al liderazgo de Messi.

El llanto final de la conferencia de prensa seguramente estuvo cargado de emociones cruzadas. Alegría por lo logrado, tristeza por lo que se va y por un ciclo que el propio Scaloni se encargó de poner en duda su continuidad al finalizar el contrato a fines de 2026.

No es fácil lo que viene, armar un equipo en la Era PosMessi, dejar de lado algunos protagonistas de esta etapa, conformar un nuevo grupo humano y encontrar un sistema de juego con el peligro de que si no se dan rápidamente los resultados aparezcan los cuestionamientos para un ciclo intachable.

En todas las conferencias se lo vio a Scaloni visiblemente emocionado y reflexivo, en esta última y en las declaraciones posteriores, las expresiones fueron más cercanas al fin de ciclo que a la continuidad. Sin embargo, dejó una puerta abierta, no fue concluyente. Con los ánimos más calmos, será el momento de Chiqui Tapia para lograr su continuidad.

FRANCIA: Fue en la previa y gran parte del torneo el principal candidato a partir del tremendo poderío ofensivo con Mbappé, Dembelé, Olisse, Barcolá y Doue. Hasta el cruce con España ganó con cierta facilidad de todos los partidos, pero en esa semi pareció faltarle carácter. No deja de ser histórico lo de Francia y el ciclo Deschamps en el último período con el título mundial en Rusia, el subcampeonato y el cuarto puesto en esta última Copa. Zidane será el próximo director técnico, material le sobra para seguir siendo protagonista.

 

LA FIFA EN EL CENTRO DEL DEBATE: Varias cosas a apuntar sobre este tema. Fue quizás la Copa con menos polémicas arbitrales, lo que ocurrió que cada uno de ellas estuvo magnificada. Los cambios reglamentarios para agilizar el juego fueron acertados.

El papelón mayúsculo fue quitarle la suspensión al delantero de Estados Unidos Balogun tras ser expulsado ante Bosnia por los 16vos de final a partir de una supuesta intervención de Donald Trump.

Hoy en la FIFA está en plena disputa el centro de gravedad de los negocios entre Estados Unidos y Europa donde Infantino juega sus fichas a favor de EE.UU.

Este fue el primer mundial de 48 equipos, lo que suma para el negocio más de lo que aporta en lo deportivo donde hubo una primera fase con muchos partidos de poco interés. Dejó trascender la posibilidad de que para el 2030 sean 64 equipos.

Un punto repudiable fue el maltrato que la FIFA permitió sobre la Selección de Irán, que no pudo hacer base en Estados Unidos que tuvo que viajar después de cada partido a Tijuana y con alguna polémica arbitral que perjudicó al equipo persa.

 

Paraguay eliminando a Alemania.

 

EL FÚTBOL SUDAMERICANO, EN DEUDA: Argentina, lo más destacado nuevamente del fútbol Conmebol. Colombia hizo una buena Copa, le faltó un plus para lograr el pasaporte a cuartos de final. Certamen olvidable para Brasil y más aún para Uruguay. Ecuador con más bajos que altos y Paraguay con la frente en alto eliminando a Alemania y complicando a Francia.

LOS CUATRO TIEMPOS: Una novedad de esta Copa, la Pausa de Hidratación, que divide al partido en cuatro bloques. Está claro, un momento para que la televisación facture, y lo que termina siendo un elemento más en el juego que aprovechan los entrenadores para dar indicaciones y rearmar algunos planteos. ¿Llegará para quedarse? Da la sensación que podría asentarse, al menos en los torneos internacionales de selecciones.

BRASIL Y ALEMANIA, EL DOLOR DE YA NO SER: Mundial para el olvido para las dos principales potencias históricas de los mundiales. Brasil en su extensa crisis de identidad, naufragando ante Noruega, con un técnico italiano, Ancellotti, y con mejor jerarquía individual que en otros certámenes. Alemania, otra de las históricas lejos de las grandes glorias. Para completar el cuadro, Italia fuera por tercer Mundial consecutivo.

CABO VERDE, LA SORPRESA EN UN MUNDIAL SIN SORPRESAS: Fue una Copa en donde no hubo un equipo que haya llegado más lejos de lo previsto. La nota épica fue la de Cabo Verde, un país mínusculo, con apenas 500 mil habitantes, que armó su Selección con la diáspora caboverdiana sacándole el único empate al equipo que finalmente fue campeón, España, eliminando a Uruguay y complicando seriamente a Argentina. Su arquero Vozinha, la gran historia individual de la Copa.

Fue bueno lo de Noruega también y Bélgica también terminó redondeando un muy buen certamen.

 

EL ÚLTIMO BAILE: Además de Messi, fue la última Copa para otros gigantes de las últimas dos décadas. Entre ellos Cristiano Ronaldo, Luka Modric, James Rodríguez y Neymar, que llegó a esta Copa con evidentes problemas físicos y falta de ritmo.

LA ARGENTINOFOBIA: Algo que dejó esta Copa fue la intensa campaña y hate en redes sociales contra la Argentina denunciando un favoritismo de la FIFA. Allí se mezcló la envidia por los resultados deportivos de la Scaloneta, rivalidad futbolística, madridistas antiMessi, una operación sobre Infantino y los sin vida a los que el hate les da una razón de vida.

Fueron parte de ese colectivo mexicanos que nunca vieron pasar a su Selección a cuartos de final, uruguayos que buscan en el arcón de los recuerdos estrellas para sumarse a la camiseta porque si hablamos de presente se fueron en las últimas dos copas en primera ronda y en poco más del último siglo el máximo logro fue un aislado 4° puesto en Sudáfrica 2010. Respecto a Brasil lo dicho, el dolor de ya no ser. Apenas una semifinal en las últimas seis copas y en la cual en su casa Alemania lo goleó 7 a 0. El hate inglés es entendible. Otra vez eliminados por Argentina y sin alcanzar una final en los últimos 60 años.

 

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