La histórica planta de caramelos Lipo, fundada en 1969 y con sede en el partido bonaerense de Lanús, despidió a 25 trabajadores fueron desvinculados y denuncian la falta de pago de salarios adeudados, liquidaciones e indemnizaciones, sumado a la pérdida de la obra social.
Según testimonios de los propios exoperarios reunidos en protestas frente a las instalaciones, la nueva gestión de la empresa —encabezada por el inversor Telmo Contrera— desvinculó al personal bajo la figura de «despidos con causa».
Los afectados sostienen que se trata de justificativos arbitrarios o «causas inventadas» (acusaciones de falta de interés o rendimiento) con el objetivo de evadir la liquidación de las indemnizaciones contempladas por ley. Varios de los despedidos contaban con antigüedades de entre 20 y 37 años en la compañía.
Situación de extrema vulnerabilidad social
El impacto del conflicto excede lo meramente salarial y golpea la contención básica de decenas de familias:
Pérdida de la obra social: La baja inmediata de la cobertura médica dejó desprotegidos a exoperarios y familiares con condiciones de salud complejas.
Casos críticos: Entre los testimonios recabados, un matrimonio despedido en simultáneo (con más de 20 años de antigüedad cada uno) quedó sin ingresos y sin la obra social necesaria para cubrir las terapias de sus dos hijos con autismo. De igual manera, trabajadoras que afrontan situaciones familiares de discapacidad o duelos recientes denunciaron quedar sin sustento económico ni tratamientos médicos continuos.




