El Seleccionado argentino venció 2 a 1 a Inglaterra en un partido para la historia. Era derrota parcial con un gol de Gordon, pero en un gran segundo tiempo lo revirtió con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez. Jugará la final el domingo contra España desde las 16 hs. en Nueva York.
La alegría con el pitazo final fue inmensa, inconmensurable. El partido más deseado, con Inglaterra, ganado de forma épica, con buen juego y corazón. Otra vez escribiendo una nueva página épica en la historia de este enorme equipo de Lionel Scaloni.
Mucho se habló en la previa sobre el partido y todo lo que envuelve a la rivalidad futbolística con los ingleses. La relación colonial y especialmente Malvinas, la usurpación y la guerra de 1982. Es cierto que es un partido de fútbol a final de cuentas, pero en el terreno de lo simbólico siempre hay algo más con Inglaterra. Y fue victoria con guapeza.
Argentina es una vez más finalista de la Copa del Mundo ganando un clásico, recuperando parte del mejor fútbol de este seleccionado y con una fortaleza anímica envidiable. Para mejor, con un arrebato final que lo hace más inolvidable.
En lo futbolístico, fue un primer tiempo parejo en el cual se repartieron la pelota, con Inglaterra haciendo una presión alta en un partido caliente de muchas faltas y cruces. Argentina se veía que lo jugaba con otra actitud respecto a partidos previos, pero aún en esa primera parte no encontraba los caminos.
El segundo tiempo ya fue distinto. El seleccionado de Lionel Scaloni se calzó el traje de protagonista y lo salió a buscar. Empezó a manejar la pelota y fue arrinconando a Inglaterra, pero la historia guardaría un giro para darle más épica.
Un pelotazo largo de Harry Kane, un cierre de Tagliafico que quedó en los pies equivocados y un centro para que Gordon apareciera por el segundo palo anticipando la marca de Molina y marcara el 1 a 0.

A partir de ahí se vio la mejor de Argentina, manejó el partido a su modo frente a una Inglaterra que defendió en su área. Tuchel, su entrenador, metió defensores de dos metros para defender que no terminaron defendiendo.
Argentina tuvo una ocasión detrás de otra, con dos pelotas en el palo, algunas que sacó Pickford y otras que pasaron cerca.
Si hay justicia en el fútbol llegó a los 40′ cuando tras un pase de Messi, Enzo Fernández sacó un tremendo remate de media distancia para igualar el partido.
La explosión apenas cinco minutos después. Centro de derecha de Messi para que apareciera Lautaro Martínez, el jugador formado en el predio Tita Mattiusi de Racing para poner el 2 a 1 y desatar la explosión.
Después Argentina aguantó sin sobresaltos para llevarse una semifinal histórica que será recordada por siempre.
Ahora espera España el próximo domingo para ir por la gloria definitiva. Difícil pedirle algo más a este equipo inmenso, pero como no ilusionarse.





























