La Renga en Racing. Cómo se vivió en el barrio, ¿Avellaneda plaza para recitales?

En una noche calurosa, con un público encendido y con sorpresas en el escenario, La Renga cerró este sábado las cuatro fechas que hizo en el estadio Presidente Perón de Racing Club. Una semana con la fisonomía del barrio alterada, pero transcurriendo todo sin inconvenientes.


Cuatro noches para el recuerdo. No existe ningún fanático de La Renga que tenga críticas para la entrega de la banda sobre el escenario. Recitales de casi tres horas, sonaron los clásicos y con la perlita de la visita de Ricardo Mollo la última noche devolviendo la gentileza que Divididos había tenido con La Renga en su recital en Vélez.

Esta nota no tiene que ver con lo musical. Tiene que ver con cómo se vivió en el barrio. La cotidianeidad alterada, el posicionamiento de Avellaneda y Racing como un lugar para recitales. Una economía informal floreciente.

Primero hay que destacar que fueron cuatro noches sin ningún tipo de desborde. Con la multitud yendo a disfrutar del recital. Cuatro recitales con 55 mil personas por noche.

Que por momentos hay algún exceso en la celebración, algún roto rebotando por ahí, es cierto. Pero no se registraron desmanes, robos, ni «alteración del orden público», dicho en términos policiales.

La Renga hoy es la banda de rock activa más convocante de la Argentina. Con una mística única y con conciertos donde desde la organización se busca que no haya desbordes. Solo se produjo el episodio con unos de los integrantes de seguridad noqueando a un seguidor, pero nada más que eso.

Lo que es cierto es que Avellaneda vio alterada su cotidianeidad que al ser en pleno enero no impactó tanto. Calles cortadas en las inmediaciones del estadio, dificultades para estacionar para los vecinos del barrio, desvíos de colectivos al ser cortada la Avenida Belgrano en el momento álgido de la entrada de seguidores de la banda.

La economía informal y los comercios del barrio vivieron una bonanza extraordinaria. Hubo venta callejera de remeras, banderas, puestos de venta de sandwiches de bondiola, vacío y hamburguesa, venta de bebidas de personas que iban con su heladerita ofreciendo cervezas, gaseosas y agua.

La que se hizo el veranito es la hinchada de Racing con estos recitales, teniendo parte del control de los puestos callejeros. Muchas camisetas de la Academia por la Avenida Belgrano a la altura de la Plaza Ucrania y la calle Vélez Sarsfield.

Por suerte, en esta ocasión los edificios aledaños no se movieron como cuando fue el recital de Los Redondos en 1998. La cobertura del campo de juego es efectiva al momento de evitar las vibraciones.

Lo que encendió quejas es el horario en que finalizaron los recitales por el impacto del sonido. El del martes finalizó a las 1:10 hs. Un tema a revisar con tantos vecinos que al otro día se levantan temprano para ir a trabajar.

En esa dirección los concejales Damián Paz y Yéssica Argarañaz del PRO presentaron una nota en el Concejo Deliberante para prohibir los recitales tanto en Racing como en Independiente, que está pidiendo pista para otros conciertos. Trascendió que Wos tocaría en Racing en abril próximo.

¿Puede convertirse Avellaneda en una plaza más frecuente para recitales a partir de la experiencia con La Renga? Pareciera que habría terreno para que suceda. Se verá. El aprobado con La Renga agiganta las chances.

Avellaneda tiene una posición estratégica. Nexo entre la Ciudad de Buenos Aires y el sur, conectada por autopistas que hacen fácil el acceso. En tiempos de recursos flacos parece ser una opción para el futuro.

 

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