Jorge «Locomotora» Castro falleció este miércoles por la madrugada cuando se encontraba en un bingo en la localidad de Morón. «Sintió un fuerte dolor en el pecho», contaron quienes estaban cerca del boxeador tras lo cual se desplomó. En el recuerdo queda una larga carrera como boxeador donde llegó a ser campeón del mundo y en la cual se ganó el cariño del público argentino.
Este miércoles comenzó por la mañana con la triste noticia de la muerte del Roña Castro con 59 años. Nacido en 1967 Caleta Olivia, Santa Cruz, su vida quedó atravesada por el boxeo donde llegaría a campeón del mundo y convertirse en un ídolo popular. Alejado de los rings, llevaba adelante en el último tiempo de su vida comedores populares.
Su vida fue la de muchos boxeadores. Creció en una vida patagónica de pobreza de la cual salió, literalmente, a los golpes. Con 14 años ingresó a un gimnasio en una decisión que sellaría su destino. Tuvo una carrera con 144 peleas profesionales de las cuales ganó 130 (90 por nocaut), perdió once y empató tres.
Su máximo logro deportivo fue obtener el cinturón de campeón del mundo el 12 de agosto de 1994 al vencer a Reggie Johnson en una velada en Tucumán. Sin embargo, esa no sería su pelea más recordada. La quedó en la memoria colectiva fue ante John David Jackson el 10 de diciembre de ese mismo año en Monterrey, México.
El Roña venía recibiendo un duro castigo del estadounidense, sus ojos ya estaban completamente inflamados por los golpes, pero resistió hasta que llegó la escena épica. Locomotora parecía groggy, que estaba a punto de besar la lona, pero cuando todo parecía apagarse sacó una zurda prodigiosa que volteó a Jackson. Una de las páginas más épicas de la historia del boxeo argentino.
Castro fue un boxeador potente, de pegada demoledora y un tremendo aguante al momento de recibir los golpes. No era el más disciplinado al momento de entrenar, pero su coraje era inmenso.
Estuvo al borde de la muerte en un par de accidentes de tránsito. El más duro fue en 2005 cuando con su Renault Laguna chocó contra un árbol en la glorieta de Costanera Sur. Múltiples fracturas, pulmones dañados y una vida que pendió de un hilo al punto de estar 27 días en coma en el Hospital Argerich. Se recuperó y volvió a boxear retirándose en 2007.
A partir de allí participó en varios programas televisivos y en el último tiempo fue conocida su labor social impulsando comedores comunitarios, muchos de ellos en distritos de zona sur del Conurbano Bonaerense.
Este miércoles se apagó la estrella de Locomotora, lo que seguirá encendido es su figura en la memoria popular. Un hijo del pueblo profundo, guapo, dueño de una pegada durísima y que encendió innumerables noches de boxeo. ¡Hasta siempre Roña!




