Daniel García, Defensor del Pueblo de Avellaneda: CONTRA EL BOMBARDEO Y LA MUERTE DE CIVILES: LOS DERECHOS HUMANOS NO TIENEN DOBLE ESTÁNDAR

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La infancia no se bombardea: niñas muertas en una escuela interpelan la conciencia del mundo

Ante los recientes bombardeos atribuidos a fuerzas de Estados Unidos en coordinación con Israel sobre territorio de Irán, el Defensor del Pueblo expresa su más profunda preocupación y enérgico repudio.

Dichos ataques habrían dejado decenas de víctimas civiles, entre ellas niñas que se encontraban en un establecimiento educativo.

 Daniel García afirma con contundencia que la muerte de civiles, y particularmente de niñas y niños en espacios educativos, constituye una herida moral para la comunidad internacional y una violación grave a los principios fundamentales del Derecho Internacional Humanitario.

 Al analizar el marco legal vigente, el Defensor destaca el Principio de Distinción y la Protección de la Infancia, subrayando que los Convenios de Ginebra establecen que las escuelas y hospitales gozan de protección especial. Por ello, Daniel García advierte: “Cuando en un conflicto armado mueren niñas en un colegio, no estamos frente a ‘daños colaterales’ inevitables: estamos ante un fracaso ético y jurídico de proporciones internacionales”.

 Bajo la premisa de que ninguna razón geopolítica justifica la muerte de niñas y niños, el Defensor del Pueblo sostiene que las disputas estratégicas no pueden ser excusa para relativizar la vida humana.

Reafirma que los derechos humanos son universales y que la condena a la violencia debe ser coherente y sin doble estándar, sin importar la nacionalidad de las víctimas o la política de los gobiernos involucrados.

En su llamado a la investigación y a la responsabilidad internacional, el funcionario exige que organismos independientes investiguen de manera urgente y transparente para garantizar verdad, justicia y reparación para las víctimas y sus familias, sentenciando que la impunidad en contextos de guerra no puede naturalizarse.

 Finalmente, Daniel García concluye con un mensaje sobre la defensa irrestricta de la vida, reafirmando que ninguna estrategia militar puede situarse por encima de la dignidad humana: “La paz no se

construye sobre los escombros de escuelas ni sobre la sangre de niñas y niños”. La comunidad internacional debe actuar con mesura y apego estricto al derecho internacional.

 

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