Geopolítica. Marruecos, un «vecino» que también puede ser socio

Muy lejano de la Argentina en cuanto a la distancia, Marruecos es –al decir de su actual embajador en Buenos Aires- «un país vecino». ¿Cómo? «Sí, porque solo nos separa –y nos une- el Océano Atlántico. Nosotros de una orilla, Argentina de la otra» explica, no sin razón, el diplomático. Con dos años ya como representante de Marruecos ante el gobierno argentino, Fares Yassir habla con fluidez el castellano; dice que marroquíes y argentinos podemos explorar y concretar negocios en varios terrenos y no se sorprende cuando el cronista le dice que algún ritmo marroquí suena bastante parecido a nuestra chacarera.

En esta charla, el funcionario marroquí también explica un reciente conflicto entre los gobiernos de Rabat y Madrid, y defiende a rajatabla los derechos soberanos de su pueblo.

Por: NICOLÁS AVELLANEDA 

En este año, en el que se cumplen seis décadas del inicio de las relaciones diplomáticas entre la Argentina y Marruecos, el actual monarca de ese país, Mohamed VI, está celebrando sus primeros 21 años en el trono. Así, en estos días en la embajada de la nación africana todo son sonrisas. Pese a las dificultades y a un conflicto que podría opacar el semblante. Y porque la gestión del embajador Fares Yassir no sólo le imprime un muy buen ritmo al trabajo de la sede diplomática sino porque la propia personalidad del funcionario hace que todo se vea con optimismo. La primera de nuestras dudas pasa por saber cómo son, en realidad, las relaciones de dos países que –distancias al margen- son tan distintos, o al menos parecen serlo.

De entrada, el embajador se encarga de aclarar el panorama: «Las relaciones entre nuestros países son muy buenas, la cooperación es diversificada, ambos tienen enormes potencialidades, tanto económicas como marítimas, diplomáticas y políticas. Así que los dos tenemos un horizonte muy positivo que vamos explorando juntos por el mismo camino. Somos países amigos, más allá de la distancia, sí. Pero la distancia no es tanta, porque compartimos el charco: somos dos países atlánticos, nosotros de una orilla y ustedes de la otra. Así que, geopolíticamente hablando, somos vecinos».

Antes de adentrarnos en cuestiones de importancia, y sin ocultar la gracia causada por eso de que «somos países vecinos», queremos saber cómo es que Yassir habla tan bien el castellano. Entonces, el embajador vuelve a sorprendernos: «¿Por qué hablo castellano? Bueno, por un lado, por la educación recibida durante mi niñez. Yo soy del norte de Marruecos. Pero, además, porque parte de mis estudios los hice en España. Y también porque a diario hablo el idioma». Una buena economía al ir a lo importante comenzamos por la economía de Marruecos, un tema que el diplomático árabe domina más que bien. «Nuestra economía es diversificada. Tenemos un sector agrícola, otro industrial y un sector de servicios. La agricultura representa el 15 por ciento de nuestro PBI; el turismo aporta entre el siete y el ocho por ciento. Luego están los servicios, las nuevas tecnologías, la industria automotriz, la aeronáutica, las energías renovables (tenemos la primera energía solar del mundo) y la pesca (nuestro pescado es consumido en toda Europa), y también exportamos a China, Japón y Corea. Pero no quiero olvidarme de la artesanía, la que representa un pilar importantísimo de la economía social marroquí y que está vinculado directamente al sector turístico. Es una industria atractiva que, a su vez, promueve aún más el turismo». Yassir habla de la industria automotriz de su país y despierta un nuevo interés en el cronista. Qué tan desarrollada está y en qué medida podría complementarse con la industria automotor local. Pero la pregunta no llega a ser formulada: «La industria automotriz de Marruecos es más que próspera. Somos el país que más automóviles fabrica en toda África. Hoy estaríamos produciendo unos 800 mil vehículos al año. Las marcas son, principalmente, de origen francés, aunque también tenemos otras más. El sector está integrado aproximadamente en un 60 por ciento, lo que significa que atrae a todas las marcas que fabrican componentes de autos. Dicho de otra manera, fabricamos automóviles y también autopartes. Y también exportamos a todo el mundo, incluida la Argentina. Algunos componentes de los autos que se producen en la Argentina provienen de Marruecos. Ahora, como Argentina también es un polo automotriz, vemos que hay todo un campo que explorar para generar futuras «joint ventures» pensando en el mercado mundial del sector». Hablando de industrias, le preguntamos sobre el sector aeronáutico, revitalizado en la Argentina de los últimos años: «En cuanto al sector aeronáutico, es uno de los más desarrollados del mundo árabe y del continente africano. Diría que somos el quinto país del mundo en cuanto a la fabricación de componentes para la industria aeronáutica. De hecho, las grandes marcas mundiales están instaladas en Marruecos. Entre Tánger y Casablanca se erigen dos polos estratégicos donde se desarrolla la industria aeronáutica de punta y donde se aplican las tecnologías más avanzadas del siglo. Se trata de un sector muy desarrollado que emplea más de cinco mil técnicos especializados e ingenieros que puede muy bien constituir un polo de desarrollo bilateral con Argentina. Porque, como usted bien lo señaló, Argentina fue una potencia a nivel aeronáutico en los años 50 y ahora está retomando ese camino, con especialización en la aeronáutica militar. Así que no descarto para nada una cooperación; más aún, veo muy oportuno desarrollar una joint venture entre los dos países en el sector aeronáutico.

Marruecos cuenta con mercados muy amplios a los que exporta todo lo que fabrica por lo cual creo que el sector aeronáutico ofrece una buena oportunidad a los dos países. Y debo decir que ya estamos hablando del tema a nivel diplomático, desarrollando las ideas. Y luego sí daremos paso a las cuestiones técnicas». Turismo para todos. Marruecos no sólo tiene paisajes bellísimos y lugares de ensueño (como Chefchaouen, el famoso Pueblo Azul), sino que la oferta turística marroquí es amplísima, al punto de que a dos horas del calor de las playas del Mediterráneo se puede disfrutar de la nieve sin esperar que cambie la estación climática. Pero dejemos que el embajador Yassir nos lo explique mejor: «Como he dicho, el turismo aporta entre el 7 y el 8 por ciento del PBI de Marruecos, lo cual por sí solo da una idea de la real importancia del sector. Debo agregar ahora que nuestro turismo es muy diverso: en una misma época, tenemos turismo de desierto, de montaña, de nieve, de playa, turismo cultural… Y somos un país árabe pero situado en África. Así que, como verá, oferta cultural nos sobra. Está abierta a todo el mundo y, en particular, a los argentinos. Por cierto, son muchos los argentinos que nos visitan al año, empezando por todos aquellos que estudian o trabajan en España o Francia. Pero también los que van a Europa a hacer turismo». El diplomático sabe que, de algún modo, está «vendiendo» algo de lo mejor de su país. Por eso, se entusiasma y sigue: «A todos los que están en Europa les resulta muy cómodo pasar un fin de semana en Marruecos porque, por un presupuesto mínimo, tienen asegurado el boleto de avión y el hotel. Además, somos sede de muchos congresos y convenciones internacionales, como así también de diversos eventos deportivos como el golf, por ejemplo. La diversidad turística marroquí es tan grande que cualquier persona podría disfrutar de la mayoría de las posibilidades que le mencioné en una sola semana. Y más aún, si dispone de diez días, se puede disfrutar de toda la oferta en un solo paquete. Y hay algo más para tener en cuenta: la ubicación geográfica de Marruecos, la convierte en una puerta hacia el resto del mundo árabe, el África sub-sahariana, Europa y el resto de África».

Y aunque el embajador no lo dice, nos queda la sensación de que algún futuro negocio debe estar pensando para ofrecerle a la Argentina porque, aunque por ahora el Covid lo impide, en un futuro no tan lejano las puertas del mundo, indefectiblemente, volverán a abrirse para los viajes de placer. Y esa sería una muy buena oportunidad para que el intercambio comercial entre Marruecos y la Argentina también incluya al turismo. De la solidaridad a un conflicto inesperado, como la mayoría de los países cuya economía lo permite, Marruecos realiza acciones solidarias a lo largo del año en diversos lugares del mundo. De eso le pedimos a Yassir que nos cuente, antes de adentrarnos en un terreno medio fangoso, representado, en este caso, por un conflicto que el régimen de Rabat no esperaba tener. Pero, como siempre es bueno empezar por las buenas noticias, empezamos por la acción solidaria. «Marruecos es tradicionalmente solidario con muchas partes del mundo –comienza explicando Yassir-. Bastaría recordar la solidaridad marroquí con más de veinte países africanos a raíz de la lucha emprendida contra el COVID. En esa oportunidad donamos barbijos, formación para enfermeros, ayuda humanitaria y medicamentos. Pero es tradicional que desde nuestras embajadas en el mundo nos acerquemos y colaboremos con los sectores más necesitados de la población del país donde estemos. Y esto es así porque la diplomacia también es humana; no sólo debe servir para representar intereses, defenderlos, hacer política o hacer negocios. En el caso de Argentina sí, es cierto, hemos hecho donaciones de alimentos -lo que se pudo-, en comunas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Dos, el año pasado. Este año ya hemos concretado la primera y esperamos poder seguir colaborando».

Chefchaouen – Marruecos

Ahora sí surge el reciente conflicto suscitado entre España y Marruecos. Y nombramos primero a España porque fue ese país el que lo generó. El embajador explica el tema de la siguiente manera: «Las relaciones entre Marruecos y España siempre han sido estratégicas, esto más allá de las crisis y altibajos que siempre hemos tenido. Pero nuestra relación se desarrolló a tal punto que el partenariado (dícese de una «alianza entre organizaciones ideológicamente afines con una visión compartida del desarrollo, que aplican estrategias y esfuerzos conjuntos para impulsar la transformación social necesaria para obtener ese desarrollo», N. del R.) es multidimensional entre ambos países y, económicamente hablando, España es el primer socio comercial y económico de Marruecos. En la lucha antiterrorista, por ejemplo, Marruecos es clave para España y toda la Unión Europea. Pero también en lo que hace a la lucha contra la inmigración ilegal porque, queramos o no, Marruecos es frontera de la Unión Europea. Lo cierto es que hay una amplia cooperación es a nivel del antiterrorismo, de la lucha contra el narcotráfico y en cuanto a la inmigración ilegal por lo cual la confianza es mutua». Sin embargo, esa «confianza mutua» de la que habla Yassir fue rota a comienzos de junio por el gobierno hispano. ¿Qué pasó? «Bueno, que a uno de los jefes del Frente Polisario se le permitió ingresar a España con pasaporte falso y de manera subrepticia. Para decirlo de un modo más sencillo: el gobierno español, violando todas las normas migratorias de la propia España y de la Unión Europea en su conjunto, se convirtió en cómplice de un terrorista que ingresó al país en forma clandestina y con pasaporte falso». El diplomático explica más aún el motivo del enojo marroquí: «Es que, cuando a nosotros se nos pide colaborar en la lucha antiterrorista, estamos. Cuando hay que frenar la inmigración ilegal, estamos. Cuando hay que cooperar contra el narcotráfico, estamos. Y también estamos cuando se necesitan firmar acuerdos de muy distinta índole. Por eso, ante la actitud española, nos sentimos con el derecho de pedir explicaciones. Sentimos que se ha roto la confianza mutua que había entre nuestros países». Yassir explica también que España respondió que había recibido al jefe guerrillero «por razones humanitarias» ya que, en apariencia, el hombre debía ser operado de urgencia. Sin embargo, no hay ninguna «razón humanitaria» que lleve a un gobierno a violar sus propias leyes y las de toda una comunidad internacional. Eso es precisamente lo que el gobierno de Madrid no puede explicar y lo que ha encrespado los ánimos en el reino marroquí. Y Yassir agrega: «Nos cuesta creer que una relación comercial bilateral de miles de millones de dólares al año se eche a perder por un terrorista o, si lo prefiere, un jefe guerrillero». Lo cierto es que el enojo del régimen de Rabat no se queda solo en la protesta: «Así que, ante lo actuado por España, Marruecos entendió que ya no puede seguir siendo el gendarme de la frontera pues no es correspondido ni sus intereses respetados. Esto, bien entendido, implica que Marruecos ya no frenará la inmigración ilegal desde África hacia Europa, de modo que España recurrió al Parlamento Europeo el cual, por cierto, le dio la razón. Pero Marruecos es un país soberano y tuvo el respaldo casi total del Parlamento Árabe, el cual entendió -como entendemos nosotros- que un problema entre dos países debe ser resuelto diplomáticamente entre esos dos países», afirma el embajador con absoluta convicción.

Sobre el final de la charla, y volviendo a lo bilateral entre Marruecos y Argentina, nos queda la seguridad del sincero interés del diplomático marroquí por estrechar cada día los vínculos de su país con el nuestro, y no solo en cuestiones comerciales. Si hay algo que le importe mucho a Fares Yassir es la cultura y lo demuestra al contar de un reciente libro, escrito por poetas argentinos con temática marroquí. Entonces dice que su embajada trabaja a diario para acercar la cultura de su tierra con la nuestra, sonríe satisfecho cuando le decimos de la similitud de algún ritmo marroquí con nuestra chacarera y reitera, convencido, que la Argentina puede ser un buen socio de su país en varios terrenos, cultura y turismo incluidos, por supuesto.

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